Thira
No entendía por qué lo había hecho. No era demasiado desconocido para mí, pero fue como una atracción fatal. Tras estar así gran parte de la noche, nos quedamos dormidos. Desperté al notar a mi lado movimiento, pero no abrí los ojos ni hice intención de "despertarme".
No sabía cómo sentirme. ¿Triste porque no era Thoran? ¿Alegre porque parecía haber surgido otro hombre en mi vida? ¿Enfadada por ser el hermano de Airif? Me sentía confusa.
Oí cómo salía de la habitación, cerrando la puerta con suavidad. Dejé pasar cinco minutos y me levanté, me vestí y me quedé observando la habitación. Era siniestra, oscura. Daba algo de miedo, pero no me sentía demasiado incómoda. Delante mío, había un armario y, al lado suyo, un cofre. Me aventuré a curiosear, abriéndolo con mucho cuidado. Dentro había muchos frascos. Unos contenían un color azulado, otros uno rojo y los últimos parecían agua. Me preguntaba qué podría contener dichos frascos, qué sería cada líquido, pero oír cómo se abría la puerta me despertó de mis pensamientos. Me alcé rápidamente y me giré, viendo cómo Raylan sonreía.
-Buenos días. -me saludó.
-Ho... hola... -saludé, sintiendo vergüenza de mí misma.
Me alejé del cofre y él se acercó a cerrarlo. Me tumbé en la cama y él se sentó a mi lado. Me sentía observada y de reojo le miré. Aparté la mirada y seguimos sin decirnos nada. No sé cuánto tiempo pasaría, pero empezaba a ponerme muy nerviosa que no parase de mirarme.
-¿Se puede saber qué me miras tanto? -estaba enfadada.
-Espero tus preguntas. -dijo serio.
-...-me dejó de piedra. Pensé en cómo empezar, ciertamente sentía mucha curiosidad.- ¿Qué son esos frascos?
-Como habrás visto... hay tres tipos de líquidos en su interior. -asentí.- El azul te permite transformarte en quien tú quieras. El rojo, provoca sueño. El transparente, anula poderes.
-¿Transformarme?-pregunté.- ¿Qué quieres decir?
-Pues... Imagina que quisieras ser tu hermano. Con sólo concentrarte mucho tras beber la poción, puedes conseguirlo. El tiempo de duración no lo sé seguro... pero para un rato, es suficiente. -explicó.
-Oh... ya veo. ¿Y el de los poderes? ¿Hasta qué punto los anula? -me entró algo de miedo, pero si eso significaba dejar momentáneamente indefensa a Airif, era una ventaja.
-Tampoco estoy seguro. No sé si sólo baja la potencia o los anula durante algún tiempo.
-Ya veo... ¿Qué vas a hacer con ellos?
-Digamos que tengo un plan... -sonaba misterioso, sonreí. Me gustaba.
-¿Y es...?
-Quiero alejar a Airif de tu hermano.
Abrí los ojos de par en par.
-¿Por qué? Eso debería quererlo yo.
-Tú tienes tus motivos, yo tengo los míos. Necesito que Airif sufra un poquito, para que le saque partido a... sus poderes.
-¿Para qué? Podría matarnos.
-No, no podría. Bueno, sí. Pero puedo defenderte, si es lo que más te preocupa.
-¿Defenderme, tú?-arqueé las cejas, no me lo podía creer.
-Sí... -me sonrió.- Tengo casi los mismos poderes que ella. Y ella aún no ha desarrollado ni entrenado su poder. Yo sí. Así que no es fácil que pueda derrotarme.
-Entiendo... ¿cómo quieres que ayude? Si es que pensabas contar conmigo.
-Primero debemos conseguir que Thoran se duerma, y esconderle. Después, tú te transformarás en él y yo en ti. La idea es que Airif nos vea hacer algo... fuerte.
-Como lo que hemos hecho esta noche... ¿no? -susurré.
-Exacto.
Me sentía utilizada sólo para esos fines, pero la idea de quizás recuperar a mi hermano, me ayudaba.
-Entiendo... ella se marcharía, furiosa y dolida.
-Ahá. Estará sola, pero estoy seguro que con eso se pondría en marcha para entrenarse. -se estiró en la cama y apoyó la cabeza sobre sus brazos.
-Me gusta. -dije algo contenta. Era así, me gustaba la idea.
-Pues... pronto lo pondremos en práctica... -susurró con un tono sensual.
Le miré y le sonreí, me tumbé a su lado y me quedé dormida de nuevo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario