domingo, 4 de septiembre de 2011

Capítulo 25.

Airif

Me levanté temprano para hablar con mi amigo rubio acerca del tal Dapo. Antes de salir de la habitación, miré a Thoran y le di un beso en los labios. Había aprendido, en un sueño, a dividir una de las colas de Juni, así que dividí una y ajusté mis nuevas espadas en mi espalda. Tras eso, salí de la habitación y me dirigí al salón donde me encontré con Elin, que estaba desayunando.

-Buenos días, Airif.- me saludó con una sonrisa.
-Hola, Elin.- le devolví la sonrisa y me senté frente a él.- Tengo algunas preguntas que hacerte.
-Lo suponía, por eso te esperaba.- se cruzó de brazos y esperó a que empezase a preguntarle.
-¿Quién es Dapo?-picoteé algo de fruta tras formular la pregunta.

Me miró fijamente mientras pensaba qué decirme.

-Dapo es... un hombre bastante creído.- comenzó a decir.- También bastante afortunado... -le miré, esperando que siguiera.- No es hijo legítimo del rey. El rey, Dvarte, tuvo primero un varón, llamado Axeluss. Su esposa murió por una enfermedad y volvió a casarse con Nhirä, la madre de Dapo.
-¿Y su padre? -pregunté con curiosidad. Me extrañaba que se casara teniendo ya un marido o pareja.
-Nhirä fue violada. No se sabe nada del violador, pero... Ella prefiere decir que su "marido" murió. Muy pocos sabemos la verdad.
-Oh... -fue lo único que pude decir.
-En fin... Axeluss se convirtió en hermanastro de Dapo.-"Cuánto hermanastro por el mundo..." pensé- Axeluss es como yo, un paladín y como Dapo no era como él, siempre le estuvo incordiando y molestando. Por eso se puede decir que el señorito le tiene asco y odio a los paladines. Ahora... se cree superior a cualquier paladín, sólo porque tiene a ese dragón como mascota.-me miró con seriedad.- Ciertamente es un dragón muy poderoso... el resto de dragones le temen. ¿Estás segura de querer enfrentarte a eso en el torneo?
-Sí.- Asentí sin dudar.- Se supone que me voy a enfrentar algún día a algo peor. Si puedo contra el dragón, es un paso adelante para lo que sea.
-Dicho así tienes razón, pero no te confíes mucho.- se le notaba preocupado.
-Tranquilo.- Le sonreí y me devolvió la sonrisa más relajado.

Al poco aparecieron Alyä y Thoran. Desayunaron y charlaron mientras yo pensaba en mis cosas. No sabía realmente por qué, pero tenía ganas de matar a ese dragón. Me pilló desprevenida y en mal día, pero ya no iba a bajar la guardia.

Dapo

Una vez más pude reírme en la cara de ese paladín. Él tendrá su hogar en aquel valle, lleno de dragones, pero yo tenía algo superior a todos ellos.

Dejé a mi compañero en la cueva subterránea que hay detrás del castillo de mi padrastro y me dirigí hacia el mercadito de a ciudad. Estaba bastante decorado y había el doble de mercaderes de lo normal. Entré en una taberna escondida en un callejón y encontré sólo a dos personas con capucha, sentadas al lado de la chimenea, la cual estaba apagada, y al tabernero en la barra limpiando un vaso. El tabernero me hizo un gesto con la mano a modo saludo y me indicó que me sentara. Era un hombre calvo y con varias cicatrices, además de tener una mirada fría, carente de sentimientos.

Me acerqué a los encapuchados y saludé.

-Hola, Ray. -miré a uno de ellos mientras me sentaba y luego al otro.- ¿Cómo estás, cielo?

Ambos se descubrieron, y mi amada me sonreía. Admiraba su belleza, y también que se hubiese podido enamorar de mí. Era algo torpe con las armas, pero Raylan le enseñó el arte de controlar el fuego y el hielo.

-Cuéntanos, Dapo. ¿Qué tal tu "amigo" Elinghad?
-Bien... un sosainas, como de costumbre. Le he retado al torneo, pero se ha ofrecido a combatir una pupila suya. -dije mientras el tabernero me traía una pinta. Bebí un sorbo y proseguí, ante la atenta mirada de ambos.- Una joven rubia con el pelo corto, ojos azules... bastante mona. Pero es extraña... mi dragón intentó atacarla y la protegió una esfera negra.

La chica que estaba con nosotros resopló. La miré con curiosidad y sorpresa.

-Creo saber quién es... -arqueé una ceja y Ray comenzó a reír.
-Sí... debe tratarse de mi hermanita. ¿Entrena con dragones entonces? No está mal... -miró a un lado y quise mirar también.- Tengo una sorpresita para ella. -Subió a la mesa una jaula, en ella había una ardilla temblorosa.- Es una mascotita que ella tenía... se la daré de comer a la bestia que saques en el torneo.
-¿Para qué? -estaba desconcertado.
-Para provocarla, puede resultar divertido. Quiero ver su potencial. -sonreía ampliamente.- Aunque igual mejor espero a otro momento.- Volvió a mirar a la ardilla de reojo, la cual tembló todavía más.
-¿Cómo sabes que es la auténtica? Hay infinitas ardillas en el mundo.
-Sé que es ella por instinto, el cual nunca falla.-sonrió con malicia y luego empezó a reírse.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------
Continuará

No hay comentarios:

Publicar un comentario