sábado, 22 de enero de 2011

Capítulo 4.

Airif

Pasaron los días y cada noche soñaba algo relacionado con mi vida. Parecía que aquel brebaje que tomé, tiene efectos duraderos, no como las típicas pociones de sueño que te dejan dormir durante un tiempo determinado y luego te tienes que buscar la manera de dormir por tus propios medios. Tras aquella visita al hombre encapuchado, Thoran me compró cuatro modelos idénticos de ropa. Imagino que fueron tantos por si algún día pierdo el control y me transformo en mi lobo, tener recambio y no ir con prendas masculinas. 

Soñé con mis padres. Ella parecía la madre perfecta que se preocupa mucho por su pequeña. Debía ser su única hija. Mi padre, sin embargo, se preocupaba menos. Puede que fuese porque sabía que hiciese lo que hiciese estaría bien. Eso, o no me quería. Tampoco importaba mucho ahora. 

En los días que pasaron, el ambiente era extraño en la posada. Thira estaba muy irritante, mientras que Thoran cada día me trataba mejor, y sospecho que ese era el motivo que explica la irritabilidad de la chica. Conforme soñaba, se lo iba contando al joven. Parecía encantado de escuchar las historias que le contaba. Lo que todavía no sabíamos, era cómo conseguí yo transformarme en mi "mascota".

-¿Has acabado ya?-preguntó la chica con tono aburrido.
-Es de mala educación cortar de esa manera a las personas, Thira.-dijo su hermano molesto.
-Da la casualidad que ella no es persona, es persona-lobo, así que no pasa nada. -ganas de arrancarle la cabeza no me faltaban, pero por respeto a su hermano pensé en algo que me tranquilizara, por ejemplo en conejitos.
-Ella es más persona que tú. -adoro y odio que me defienda. No me gustaba sentirme culpable de sus riñas.
-Yo no opino igual. En fin, hermanito ¿hacemos algo? -pregunta con alegría.
-¿Qué quieres hacer? -él la mira.
-Dar una vuelta, por ahí. Respirar aire del bosque, ver animales, plantas... lo que sea.
-Pues empieza tú, ya iremos Airif y yo más tarde. -deja de mirarla, clavando su mirada en mí.

Se produjo un incómodo silencio, ya que los gruñidos e improperios que dejaba escapar la chica no se podía considerar otra cosa que un ruido fácilmente ignorable.

-Thoran... Ve con ella. -le dije. Me gané una mirada de sorpresa de parte de su hermanastra.
-¿Por qué? -me preguntó extrañado.
-Supongo que ella necesita atención de su hermano. Y a mí me gustaría estar un rato sola, meditando. -intenté no sonar brusca para incomodarle.
-Bueno... está bien. Pero si necesitas algo, no dudes en salir a buscarme ¿entendido? -su voz sonaba suave, como si le doliera tener que alejarse un rato de mí.
-De acuerdo. Ahora iros. -me levanté y subí hacia mi habitación.- Nos vemos luego.

Oí que la puerta se abría y cerraba la puerta, acompañado de un grito alegre grito femenino. Parecía arder en deseos de estar a solas con él. Negué con la cabeza y entré en mi habitación. Me acerqué a la ventana y miré a través de ella.  Desde ahí se podía ver la entrada a la posada y cómo Thoran caminaba lento mientras la otra daba saltos de alegría alrededor de él y se agarraba a su brazo. Reí al imaginarme la cara que debía tener él. Dejé de mirar y me tumbé en la cama, mirando al techo. Pasaron los minutos y me noté aburrida, así que decidí dar una vuelta, pero no como humana, si no como lobo. Caso de desaparecer, me venía bien adaptarme a esa forma y acostumbrarme a ella. Salí de mi habitación, bajé las escaleras y salí de la posada, dirigiéndome hacia la parte trasera, cuidando que nadie me viera para desnudarme tranquila y no destrozar la ropa. Como no sabía transformarme sin estar demasiado enfadada, pensé en Thira y en su comentario de antes y fue instantánea la transformación. Olfateé el ambiente y sacudí el lomo, empezando a andar hacia el interior del bosque. Disfruté del paseo y, al rato, divisé a lo lejos un lago y oí voces. Realmente sólo una. Estaba cargada de celos y resentimiento, por lo que oía. No sabía si quedarme y escuchar más. No pude tomar una decisión cuando oí gritos.

- Me gustaría que dejaras de meterte en mi vida. -él parecía realmente frustrado. Me tumbé y quise escuchar más. Curiosidad, maldita curiosidad.
-Entiendo que la chica es mona y te sientas atraído por ella, pero pasas demasiado tiempo con ella. Es la primera vez que veo que te intentas trabajar a una chica tanto tiempo. -parecía enfadada, bastante. Y empezaba a estarlo yo, dado que no conocía el significado de "trabajar a una chica".
- No me la estoy trabajando para nada, cotilla. Sí es cierto que me atrae, pero tiene problemas y me parece ruin aprovecharme de eso. -tenía ya un tono más normal, supongo que intentaba mantener la calma.- Me voy, me siento incómodo aquí contigo.
- Qué insensible eres... -se quejó la chica.
- No eres la más indicada para quejarse, te recuerdo que tu relación con ella no es muy sensible. -oí que se alejaba y además notaba cómo su olor se alejaba de la zona. 

El olor de ella también se alejó, pero hacia otra dirección. Esperé un buen rato para ir al lago a beber agua y después volver a la posada.

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Continuará... 

2 comentarios:

  1. "-Yo no opino igual. En fin, hermanito ¿hacemos algo? -pregunta con alegría.
    -¿Qué quieres hacer? -él la mira.
    -Dar una vuelta, por ahí. Respirar aire del bosque, ver animales, plantas... lo que sea.
    -Pues empieza tú, ya iremos Airif y yo más tarde." —> Impagable la jeta que tuvo que poner la muy zorrona...

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  2. Hum... ahora he conseguido que ponga Kerish, pero por google!

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