Thoran
Me siento cansado, muy cansado. Qué mala fortuna que mi madre tuviera que casarse de nuevo con aquel hombre. Era un buen hombre, sí, pero me puso a alguien extremadamente pesado e insoportable a mi cargo. A Thira. Ella se encaprichó de mí enseguida, mientras que yo sólo podía pensar en mi desaparecida amiga. Mi Airif. En su día le dije que no quería nada con ella y que no sentía lo mismo de buenas maneras y ,por obligación, tuve que seguir tratándola bien, como hermano mayor que era muy a mi pesar.
Pasaron años, muchos años. Ahora tengo 20 y empezaba a creer que Airif había muerto. Una creencia triste, teniendo en cuenta lo importante que fue para mí, pero estaban pasando cosas muy extrañas desde hace mucho más tiempo. Muertes, desapariciones... era infernal vivir en un mundo así.
Pero volví a verla. Volvió a aparecer. Tenía un aspecto lamentable y al principio dudé si era ella de verdad, podría tratarse de alguien muy parecida. Le pregunté y no recordaba nada. Me derrumbé por dentro y, aunque igual no era ella, quise ayudarla a que poco a poco recuperase la memoria.
Esa misma noche me fui a la ciudad. No podía dormir y me parecía adecuado que la joven vistiese algo mejor. Al volver a la posada con el paquete donde se encontraban sus prendas nuevas, estaba todo en silencio. Thira parecía haberse ido por ahí o a dormir. No me interesaba en ese momento. Entré con sigilo en la habitación y los reflejos platinos de la luna la alumbraban. Ella era la chica de mis recuerdos, no me cabía duda, ahora estaba seguro. Seguía siendo igual de preciosa que cuando éramos niños, sólo que con un cuerpo más adulto. Me senté a su lado y le acaricié la cabeza, pensativo. En ese instante, se me ocurrió llevarla ante mi maestro, en la ciudad. Estaba convencido de que él tendría algo para ayudarla. Al día siguiente, pude ver algo increíble. Aparte de que Ai se transformaba en lobo, en aquel lobo que siempre la acompañaba cuando éramos más niños, al volver a su forma humana, pude contemplar su precioso cuerpo, ya que las ropas se habían roto al transformarse ella en lobo. Me sonrojé, al igual que ella y no logro entender cómo alguien que ha estado desaparecido durante años, puede tener un cuerpo así... tan perfecto.
Me preguntó por qué le prestaba tanta ayuda, ya que le comenté que pensaba llevarla ante alguien para que intentase recuperar su memoria. Me sentí terriblemente mal e inquieto cuando sólo pude contestarle un "Supongo que... me das algo de pena". Quise morirme al ver su entristecido rostro. Pero no era del todo mentira. Me sentía apenado porque ella no podía recordarme, y no le echo la culpa a ella, no la tiene. Algo debió pasarle para que no pueda recordar ni siquiera su nombre.
Intuyo que ella se dio cuenta de mi estado, pues me dijo que no sintiera pena por la contestación que le había dado. Le insinué que podría haberla mentido, realmente la ayudaba porque deseaba recuperarla. Tantos años sin ella han sido devastadores para mí y ahora que la veía necesitaba recuperarla y que me volviese a recordar. Por el camino nos encontramos con Thira y Ai estuvo a punto de marcharse de mi lado, pero de una forma u otra, conseguí que se quedara a mi lado. Me sentí más aliviado por ello y llegamos a la ciudad. La llevé a comer, le compré unas prendas nuevas y la llevé ante mi maestro. Estaba ansioso por saber los resultados del brebaje que se tomó. Me sentí enormemente feliz cuando ella despertó y confesó que su nombre es Airif.
Quería gritar de alegría, abrazarla y no soltarla nunca más. Al darme cuenta de ello, me hizo pensar si lo que realmente sentía por ella, era algo más que amistad. Si era amor. Medité acerca de ello y me dio la impresión de que llevaba con ese sentimiento oculto durante años. Eso explicaría por qué ninguna de las mujeres que se me han acercado me han interesado lo más mínimo. Imagino que, en lo más profundo de mí, siempre he querido a Airif y sólo ella debía estar en mi vida.
Ya es tarde, ha anochecido y se ven las estrellas. Haber recordado todo esto ahora y haber reflexionado, me ha abierto un poco más los ojos, debo volver a la posada. Airif seguramente estará preocupada.
Ojalá que, si me vuelve a recordar, pueda decirle toda la verdad. Y la manera de saber que me ha recordado es... llamándome Tho.
¿Y será así?
ResponderEliminarYa lo verás... ;) He leído todos tus comentarios. Me alegro de que te vaya gustando ^^ ¡Un besito, lobi! :*
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