sábado, 5 de febrero de 2011

Capítulo 5.

Airif

Cuando volví, después de vestirme, me quedé sentada en el sofá. Parecía estar desierta la posada, a excepción de mí. Al rato volvió Thira, nos miramos sin decirnos nada y subió las escaleras. Al rato bajó y me habló.

-¿Dónde está mi hermano? -su tono era serio y frío. Se le notaba que me odiaba.
-Ni idea. -contesté de la misma forma, sin mirarla.
-Ya que él se ocupa tanto de ti, podrías hacer algo parecido con él. 
-Ya sé que te molesta que acapare su atención y tú te quedes sin apenas nada, pero ¿qué le voy a hacer? No se lo he pedido nunca. -contesté desganada,  me cansaban sus absurdos celos.
-Entonces dile que deje de ocuparse tanto de ti.
-No.
-¿Por qué? -la noté enfadada y reí en mi interior.
-Porque agradezco su compañía y se ha convertido en mi amigo, no tengo por qué decirle nada así. -se quedó sin saber qué decirme mientras yo notaba cómo su enfado crecía cada vez más.- ¿Tienes algo más que decirme o me puedo ir a mi habitación?
-¿Qué pasa, te molesto? -parecía orgullosa de molestarme.
-Algo así, por eso quiero irme, para que no aparezca tu hermanito y tener que escuchar otra de las miles de discusiones que tenéis al día por lo "agradable" que eres conmigo. En ese sentido, molestas muchísimo. -me levanté y empecé a subir las escaleras.
-Si tú no hubieras aparecido, nada de esto sería así.
-Mira, yo no sé nada del amor de hermanos que tenéis y tal, pero si tanto te fastidia que él se ocupe de mí, búscate a otro que te de la atención que te haga falta, pero no me taladres la cabeza. 

Finalizado eso, subí las escaleras y me encerré. Ya estaba muy cansada de soportarla. Me tumbé bocabajo en la cama y suspiré, por algún motivo me sentía mal y no entendía del todo por qué. Sé que no era por Thira. Descarté otras opciones y seguí confusa. Pensé en dormirme, así que eso hice. Dejé la mente en blanco y me dormí.

Todo era negro, hasta que de repente volví a ver a ese niño de la primera visión de mi pasado que tuve. Volvió a recordarme muchísimo a Thoran, igual de amable conmigo y el físico bastante parecido. En esta ocasión, jugábamos a esconderse y encontrarse en el bosque. Parecíamos divertirnos, ya que ambos reíamos mucho. Pensé en que quería saber el nombre de ese niño y qué habría sido de él.

-Oye Ai, ¿quieres que hagamos algo diferente? -sin duda debía ser mi mejor amigo para llamarme así, supongo que sería el diminutivo de Airif.
-No lo sé, Tho. ¿Qué quieres hacer? - Tho... No creo que viniese de Thoran. Sería mucha casualidad.
-Vamos a dar un paseo, igual vemos algo bonito.

Algo me despertó de repente, noté un golpe en la espalda, como si alguien me hubiese tirado algo encima. Me giré y lo que sea que estuviese ahí se quejó.

-¡Ten cuidado! Podrías haberme aplastado. -una diminuta voz me hablaba ¿estaría alucinando? Miré a un lado y no, había una pequeña ardilla mirándome y parecía enfadada.
-Oh... perdón... -no sabía cómo reaccionar frente a la ardilla. Ella me olisqueó mientras me daba la vuelta y una vez que estaba boca arriba, se puso sobre mi estómago.
-No pasa nada, por suerte no me he muerto. Dime, ¿cómo es que estás aquí? -me preguntó con curiosidad, moviendo su naricilla sin parar.
-¿Me... conoces? -pregunté desconcertada, una ardilla parlante... ¿me conocía?
-Claro, desde que eras pequeñita. Luego desapareciste y he seguido tu rastro hasta aquí. Me ha costado, porque no soy un rastreador, pero aquí estoy. -hablaba rápida y casi emocionada.
-Oh... lo siento. Desperté hace unos días en el bosque sin recuerdo ninguno de mi vida pasada.
-Oh... pobrecita. Lo has tenido que pasar muy mal. Si quieres que te refresque la memoria, pregúntame.

Lo pensé por un rato, no sabía qué preguntarle a una ardilla parlante que decía habernos conocido hace mucho tiempo.

-¿Tienes nombre? -le pregunté por fin.
-Me llamo Arwyl.
-Es un nombre muy bonito. -le sonreí y la acaricié. Cerró los ojos y meneó su peluda cola.
-Tú me lo pusiste.
-¿Sabes algo de un antiguo amigo al que... bueno, su diminutivo parecía ser Tho? -quería quitarme las dudas del sueño.
-Sí... se llama Thoran. Su padre murió en un accidente y su madre se casó de nuevo. Tiene una hermanastra llamada...
- Thira... -acabé.
-¡Sí! ¿La conoces? -me preguntó con tono curioso.
-Por desgracia sí. Nos odiamos. -sonreí, la verdad no me importaba que me odiara.
-Bueno... ¿algo más? -me preguntó, queriendo cambiar de tema.

Hice memoria, el lobo, mi transformación en lobo, mis ojos...

-Son muchas preguntas, la verdad... ¿Tú conocías la existencia de un lobo de ojos rojos? He soñado con él y parecía que éramos algo así como... amigos.
-Sí, a veces te reunías con él para buscar algo.
-¿El qué?
-La gran cueva de las leyendas, la llaman los animales.
-¿Qué hay ahí?
-Nadie lo sabe. Sólo van ahí los que están verdaderamente destinados a ir. Pero tras ello, tienen que pasar por un montón de acontecimientos. Es algo así como... una magia extraña que te concede algo pero a cambio tienes que hacer algo por ella.
-Ya veo... ¿y qué ha sido de ese lobo?
-Desapareció... -se le notaba muy triste y yo me sentí igual. Era mi lobo...
-¿Sabes por qué mis ojos cambian de color?
-Lo cierto es que no, pero cuando te volví a ver ya estaban así. Lo único que no era igual eras tú. Estabas rara, medio... tonta. Parecías ignorar lo que había a tu alrededor y te desmayaste en el bosque. Me fui a buscar algo y a lo que me di cuenta ya no estabas.
-Ya veo... supongo entonces que tampoco sabrás por qué me transformo en lobo cuando me enfado... ¿correcto?
-¿Que haces... qué?
-Suena a locura, lo sé. Pero me transformo en lobo. Uno enorme. -puse la mano a una altura aproximada de lo que medía mi forma lobuna.
-¡Hay que investigar sobre eso! -la ardilla dio un saltito, como de alegría.- ¿Puedo quedarme a dormir aquí?
-Claro -sonreí a la ardilla.- imagino que estarás cansada Arwyl. -ella asintió y se acurrucó al lado de la almohada.- Descansa. -la acaricié un poco y me dormí con ella. Antes de poder dormirme, pensé en Thoran. ¿Se acordará de quién soy y por ello me trata tan bien? Ya lo averiguaré.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Continuará o3o

1 comentario:

  1. ¡Una licántropa charlando con una ardilla! ¡Esto es peor que Charlie el unicornio pero sin gore!
    Me encanta, lobita... un mordisco ^^

    ResponderEliminar